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NBA: el marketing del entretenimiento

MadisonSquareGarden

Hace unos días que he regresado de Nueva York. Uno de esos viajes que hay que hacer al menos una vez en la vida. Además, he tenido la suerte de poder ir en Navidad, con lo que la experiencia ha sido increíble. Hay infinitos puntos de interés, unos de obligada visita, recogidos en cualquier guía, y otros te los encuentras, siendo tal la variedad gastronómica, cultural, urbana, de ocio y entretenimiento, que ya el simple hecho de pasear por sus calles es algo indescriptible.

Desde el punto de vista del marketing, te das cuenta de que nos llevan aún mucha ventaja. En Europa se hace mucho y muy buen marketing, pero es espectacular la innata capacidad que tienen los americanos de hacer especial cualquier producto o servicio. Realzan sus valores, lo diferencian, y saben llevarlo al cliente, generando una increíble experiencia.

Es tanto lo que he vivido en solo 1 semana en Nueva York, que en un post no podría contarlo todo. Por ello, en este primer post voy a hablaros de un sueño hecho realidad: asistir a un partido de la NBA.

Soy de la generación de los Magic Johnson, Michael Jordan, Larry Bird o Patrick Ewing, y sigo pensando que fue la mejor generación de baloncestistas de la historia. Para mí era un sueño de la adolescencia poder ver algún día un partido de la NBA en directo…y ese día llegó. Tuve la oportunidad de asistir a una partido de la que para mí sigue siendo la mejor liga de baloncesto del mundo desde el punto de vista del espectador (buen baloncesto, espectáculo y entretenimiento). Fue un partido entre los New York Knicks y los Portland Trail Blazers, en el mítico Madison Square Garden ¡¡¡Aún no me creo que haya estado en el Madison!!!. Un pabellón donde tienen lugar partidos de baloncesto, hockey hielo, espectáculos de circo, boxeo, wrestling, conciertos, etc. Un auténtico templo del espectáculo.

Es impresionante ver como se vive el partido desde varias horas antes. El visitante tiene tantas opciones de entretenimiento que por momentos no sabes ni dónde mirar.

Nada más entrar en el hall principal, encontramos una enorme tienda con todo el merchandising que puedas imaginar de los Knicks, algo que a los americanos les gusta mucho, y cuya ubicación está perfectamente estudiada: justo al entrar, y con el visitante secuestrado por la dopamina, momento en el que el “yo irracional” hace de las suyas y el visitante acaba comprando la obligada gorra de los Knick, o la camiseta de Carmelo Anthony, una de la estrellas del equipo, aunque también podemos encontrar la del español José Calderón!

Continuamos avanzando y algo nos invita a mirar al techo, donde una gigantesca pantalla va proyectando imágenes del equipo y los jugadores van apareciendo dando la bienvenida y jugando con los visitantes. No puedo evitar permanecer allí durante unos minutos.

A continuación, un gran panel con las imágenes a tamaño real de los jugadores de los Knicks sugiere hacerse fotos junto a cada uno de ellos, y de paso, comparar alturas 😉

Pasado el inevitable control de seguridad, bastante exhaustivo, llegamos a los anillos de gradas, donde alrededor hay infinitos motivos para consumir (merchandising, puestos de hot dogs, bebidas, restaurantes…). Ese día somos uno más y no podemos evitar comprar un hot dog XXL con su correspondiente bebida.

Me llama la atención la cantidad de pantallas de tv que hay repartidas por todo el pabellón para que, hagas lo que hagas y estés donde estés, no pierdas detalle. Las pantallas están incluso delante de los asientos, retransmitiendo canales deportivos, por lo que al mismo tiempo que ves el partido de basket, puedes ver el de beisbol o de fútbol americano, lo que confirma la pasión que sienten los americanos por el deporte. Tienen varios canales en abierto retransmitiendo continuamente partidos de sus ligas profesionales (en la NBA pueden llegar a jugar hasta 3 veces en una semana).

Ya sentados, nos centramos en el partido. Se apagan las luces y se hace el silencio. Todo el mundo se pone en pie, con la mano en el corazón. Pienso “¿minuto de silencio?”…no, es el momento del himno, que se vive con absoluto respeto y entrega, el cual es interpretado por un cantante famoso cada vez, siendo un aliciente más para el espectador. A continuación llega la presentación de los jugadores. La de los Portland pasa sin pena ni gloria, incluso con algunos silbidos…pero llega el momento de los Knicks: luces apagadas y jugadas vibrantes en el video marcador me aceleran el pulso. Y el primero en ser presentado es nuestro José Calderón. Mejor imposible. Es un orgullo ver a uno de los nuestros triunfando en este gran equipo. Comienza el partido, pero el espectáculo no descansa en ningún momento, aunque los picos se alcanzan en los tiempos muertos y descansos. Momentos que se aprovechan para divertir al espectador (lanzamiento de camisetas con una especie de megacañón, famosos en las gradas, originales concursos para el público…). Y todo ello con un protagonista principal: el gran marcador central, con 24 pantallas curvas que dan visibilidad desde todos los puntos del pabellón. En este marcador se proyecta todo lo que está pasando en cada momento. Pero no solo la diversión, los famosos que están en la grada o las repeticiones de las jugadas…también el público interactúa mediante tuits, o se pueden ver mensajes que los knicks envían por ejemplo, a los espectadores que cumplen años…pudimos ver hasta un petición de matrimonio! Todo pensando en el espectáculo y en que la experiencia del espectador sea inmejorable.

Ah!…y con RSC incluida, bajo la campaña “Trees for threes”, o lo que es lo mismo, los Knicks plantarán un árbol por cada triple que anote su equipo en casa durante toda la temporada. Por supuesto que cada triple se vive como una fiesta, con todas las pantallas anunciando la original campaña.

Esta forma de entender un espectáculo deportivo, totalmente orientada al cliente, es muy parecida a la que se está llevando a cabo en la Bundesliga alemana, y de la que ya escribí en un post anterior. El espectador quiere pasarlo bien por encima de todo, por lo que si alrededor del partido eres capaz de crear suficientes motivos de atracción y entretenimiento, el espectador volverá independientemente del resultado del partido. En este sentido, y a diferencia de lo que sucede en la liga española de fútbol, por ejemplo (con una gran descompensación económica y deportiva entre los equipos), hasta la competición está equilibrada inicialmente, gracias al draft que se hace al principio de la temporada, y que permite a los equipos más débiles de la anterior temporada poder elegir a las mejores promesas universitarias, igualando las opciones de los equipos a optar al preciado anillo de la NBA. Y todo esto con un principal beneficiado: el espectador.

Aquí os dejo un vídeo de 4 minutos que resume algunos de los mejores momentos de esta experiencia. Disfrutadlo:

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